¿Por qué analizarse hoy?

10 septiembre, 2020

En momentos de tanta vivencia amenazante, donde hay que salir a la calle con barbijo, alcohol en gel en todos lados, con el virus biológico no se sabe a dónde, una época de tanta protección, de tanto blindaje, podría ser oportuno descubrir en qué parte esa protección está agujereada, y en eso el psicoanálisis puede tener un papel importante. Para todos el barbijo, para todos las órdenes que regulen la sociedad, pero a cada uno cómo impacta en el cuerpo esa norma, cómo a cada uno le impacta el uso del barbijo, ahí el psicoanálisis puede tener lugar.

La época del éxito empuja a gozar. Hoy hay que ser feliz, un imperativo de goce, gozar al máximo no sólo se vende como algo posible, sino más que eso, ser feliz se vende como obligación. Al no haber prohibición hay exceso a gozar, pues el goce por delante de todo. No se entrega goce, más bien se busca recuperar con objetos, vivimos bajo la tiranía del objeto, objetos que nos convierten cada vez en un poco más autistas. Están a la altura de lo que el mercado necesita. Parece que no podemos permitirnos la libertad, y el psicoanálisis empieza por defender la libertad.

El ser hablante se caracteriza por un no saber hacer con su deseo. Y en estos tiempos se vive mejor preparado para la desdicha que para el progreso. La fuerza ahorca, se trata de una elección forzada por el síntoma. Ahí se acude al analista, que no es una terapéutica más. Es una praxis que permite a un sujeto encontrar el camino del propio deseo, modificando la relación con aquello que lo autodestruye y sabiendo sobre eso que permanecerá incurable, pero ya no abarrotado en nubes apretadas donde solo podía hacer síntoma.

El psicoanálisis como tal, su práctica, lleva a que ese sujeto pueda encontrar sus modos de dicha, sus modos de encuentro con alguna dimensión de felicidad, a su modo, de acuerdo a su más absoluta singularidad. No hay una fórmula para todos, no existe, es caso por caso. Lo que a alguien le satisface no satisface a otro. No hay una satisfacción que valga para todos, salvo cuando se producen los fenómenos de masa, ante los cuales el psicoanálisis se pone de frente. Lo que nos hace psicoanalistas es un privilegio que mantenemos: el de no saber a priori qué le conviene a un sujeto, el de habernos desembarazado de todo juicio previo.

Por Lic. Marco Máximo Balzarini 
Psicoanalista practicante de la orientación lacaniana

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