Depresión: Hablemos para sanar - Nobis cobertura médica

Depresión: Hablemos para sanar

13 enero, 2022

Lic. Virginia Sebald 
Psicóloga (M.P. 5923) en Clínica de la Concepción y Cerro Privado

El 13 de enero se conmemora el Día Internacional de la Lucha Contra la Depresión. Este día existe debido a que las cifras a nivel mundial de quienes padecen esta enfermedad son alarmantes. 

La depresión es una palabra que todos/as alguna vez hemos usado para describir el estado de ánimo propio o de alguien que presenta tristeza, desgano, falta de voluntad, desinterés, etc. “La depre”, “el bajón”.  

Pero, ¿qué diferencia a la tristeza de un cuadro psicopatológico de depresión?  

La tristeza es una emoción que se desprende generalmente de una situación real, de algo que aconteció y que nos deja con esa sensación displacentera cuando algo se perdió, no salió como esperábamos o no se da. Es temporal, es decir que cuando sentimos tristeza (lo que puede ocurrir en nuestra diaria) si existe un estímulo en la vida que capte nuestros sentidos puede que podamos salirnos de esa emoción y entonces salir a pasear, viajar, cuidar de nuestros hijos/as, trabajar. 

Distinto ocurre cuando una persona cursa un proceso depresivo: por algo que en lo común podría generar sentimientos displacenteros como la tristeza (entre otros), la persona que se deprime tiene una reacción exagerada ante la situación real acaecida, surgiendo sintomatología diversa como: desgano, abatimiento, malestar, pérdida de sentido de la vida, preocupación excesiva, disforia, falta de deseo, descenso o suba de peso, pérdida de concentración, atención y memoria, ideas autolesivas y/o suicidas… y ello se cronifica.

Es decir que, básicamente, la persona se encuentra inmersa en un estado de displacer continuo que progresivamente la inhabilita para hacer actividades; quien sufre se retrae y su círculo más íntimo puede observar algo de esto.  

Generalmente lo que se suele decir es: “ya no es la misma persona de antes”.  

Depende del grado de la depresión (leve a severa) la persona deja de hacer desde actividades de ocio o hasta el punto de no poder levantarse de la cama. 

Es importante tener en cuenta que: 

  • Quien sufre de depresión no es por “falta de voluntad” o “no querer salir de ello”, sino que es un proceso subjetivo interno que se desencadena por diversas vivencias que la persona no puede manejar, ya que en su mayoría es debido a procesos a nivel inconsciente. Por eso, si te reconoces a vos o alguien cercano en esto que describí; pedí ayuda, no te quedes solo/a, porque agrava la situación.  
  • Si es a vos que te pasa esto, contale a alguien de confianza lo que te ocurre para que te ponga en contacto con profesionales de la salud mental. Un psicólogo/a y psiquiatra te pueden ayudar; ya que es necesaria la contención que brinda una terapia psicológica a quien sufre de depresión y hacer una valoración psiquiátrica para entre otras cosas ver si sería conveniente la prescripción de fármacos y/o alguna otra indicación médica. Cada caso es particular, por lo que estos profesionales son los más idóneos para pensar estrategias terapéuticas posibles. 

Dependiendo de los distintos factores que intervengan en la problemática que desencadena la enfermedad, será el pronóstico, pero generalmente que pidas ayuda es el primer paso hacia el proceso de sanar

  • Tené en cuenta que la contención del núcleo familiar o el entorno próximo es esencial, ya que puede que vos o el sujeto en depresión se encuentre tan inmerso en su problemática que es necesario que alguien vele por el/ella hasta a veces en las cosas más cotidianas como bañarse o comer; y por supuesto en la facilitación de los tratamientos.  


Si vos o un familiar están pasando por una situación similar, recuerden que no están solos: Pueden comunicarse a la central de turnos de Clínica de la Concepción (San Lorenzo 47, 1º Piso) y Cerro Privado (Rodríguez del Busto 3075) y solicitar turno virtual o presencial con un profesional:
📞 +54 351 5893600 (fijo)

Recordá que con los planes B200, B300, N200 y N400 accedés a 30 sesiones anuales, mientras que, con el plan N500 accedés a 40 sesiones anuales. En ambos casos, es sin autorización previa.

Cuidar nuestra salud mental es fundamental para mantener una buena calidad de vida.

Cuidá tu cuerpo y tu mente, ¡cuidate bien!

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