Coronavirus y su relación con la estabilidad emocional.

24 junio, 2021

En un tiempo cronológico breve para la posibilidad de elaboración psíquica, la rutina y los hábitos de vida se han modificado abruptamente, acarreando como consecuencia alteraciones en la conducta de las diferentes franjas etarias. El confinamiento rígido y excesivo ha aislado a los sujetos de un componente esencial para su vida que es la socialización y vinculación con sus pares:

  • En los niños y ancianos se han visualizado notoriamente cambios de conducta que dan cuenta de desequilibrios afectivos.
  • Los infantes han sido aislados de su hábitat extrafamiliar básico: la escuela. Esta representa no solamente un ámbito de formación educativa, sino que es el vehículo fundamental para aprender y afianzar normas sociales de convivencia fundamentales en su crecimiento y desarrollo evolutivo.
  •  Hemos hallado un aumento en las conductas fóbicas, la percepción del otro y del mundo como peligroso, conductas de inseguridad y el retroceso en funciones adquiridas (lenguaje, hábitos, control de esfínteres, etc.).

Si bien, cada niño como ser singular registrará esta amenaza “Covid” desde su percepción particular, conllevará efectos negativos para su desarrollo.

Los ancianos, en la otra punta etaria, han aumentado su sensibilidad emotiva, reaccionando con conductas depresivas al ser aislados de sus afectos y familiares que representan su sostén y contención afectiva. En el adulto medio los temores, angustias, miedo al futuro han exacerbado las conductas de stress y sintomatología emocional diversa.

En síntesis, la sociedad se ha visto altamente afectada por un componente de aislamiento social y afectivo.

Lo antedicho prolongado en el tiempo, corre el riego de generar secuelas severas en las distintas estructuras psíquicas. Por tanto, con los recaudos necesarios, hay que apuntar a la socialización cuidada con el aprendizaje de nuevas pautas de conexión y vinculación, priorizando salir del aislamiento masivo e indiscriminado. Asimismo, a aquellos sujetos que el atravesamiento de la pandemia resulta más difícil, poder acercarse a un espació terapéutico donde trabajar, junto a un profesional, en las posibles salidas. Siempre teniendo como horizonte que, si bien esto atraviesa a la sociedad en su conjunto, cada quién responderá desde su singularidad.

 Lic. Juan Ernesto Brodsky.

Psicólogo.

 MP 10823.

Clínica de la Concepción.

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